miércoles, 21 de noviembre de 2012

Pasado, presente y futuro

Generalmente no nos gusta mirar el pasado, lo rechazamos y actuamos como si el único capaz de forjar  nuestro futuro fuera el presente, como si nada de lo que hemos realizado importara, como si se pudiera cambiar todo perfectamente con un chasquido de dedos.
Pero no aplicamos del todo esta regla estúpida de olvidar el pasado, pues las buenas acciones, esos momentos que te llenan de alegría y te consuelan en los momentos mas duros, siguen presentes. Por eso existe la nostalgia, las ganas de revivir ciertas cosas que te han hecho sentir tan bien, tan vivo, tan ser humano. Pues bien, puesto que somos unos hipócritas al decir que el pasado no importa y que todo se puede cambiar con el presente, yo lo niego.
El pasado no debe ser olvidado, puesto que tendemos a olvidar aquellos malos actos, que nos hacen sentir vergüenza de nuestra condición de humano, yo digo que olvidarlos es también olvidar aquello en lo que te ha hecho pensar, en la mejora a base de errores, de aprender de la vida y sobre todo de ti mismo, de encontrarte y entenderte mejor.
¿Que sería de nosotros si no aprendieramos nunca? Dándonos de golpes contra la misma piedra una y otra vez, como si nunca hubieramos realizado un camino y nos sonara desconocido cada vez que lo cruzamos.
Yo abrazo mi pasado con todas las consecuencias que eso conlleva, pues a los humanos se nos ha dado la capacidad de recordad los hechos ocurridos, así que utilicemos esto como una ventaja, para aprender y enseñar y seguir evolucionando en el presente y en el futuro.
Lo que en el pasado he dicho fue porque un día así lo sentí