Nunca vio la luz que le daría la paz pero estaba convencido de que no le hacia falta verla para saber que existía y sentirla, la acogió como su única esperanza en los momentos más duros y se aferró a ella como a un clavo ardiendo.
No pensó en las consecuencias y se dejó caer, no esperó que nadie le ayudara a levantarse, y no se equivoco, se había portado mal y merecía un escarmiento, lo tenía así grabado en su mente.
No pudo negar su adicción aún a pesar de intentarlo, quería librarse de ella, pero llego un punto en el que asumió que seguir enganchado era su castigo por recaer tantas veces.
Tantos momentos perdidos que le hubiera gustado recuperar para haberlos vivido una y otra vez, como un bucle, al igual que en el que ahora estaba encerrado.
No había pensado las consecuencias hace tiempo, y ahora, hundido en su propia miseria comenzaba a entender un poco... quizás demasiado tarde...
Se quedo esperando la luz que lo aliviaría, mientras consumía por última vez la adicción que tan desesperado lo tenía, y así, desapareció, para no volver a caer nunca más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario